🌿 Especialistas en plantas xerófilas para jardines sustentables.

Phlomis fruticosa, conocida comúnmente como salvia de Jerusalén, es un subarbusto perenne muy resistente, apreciado por su valor ornamental y su excelente tolerancia a la sequía. A pesar de su nombre común, no es una salvia verdadera (género Salvia), sino que pertenece a la familia de las lamiáceas (la familia de la menta) y es nativa del Mediterráneo oriental.


Características principales

  • Tamaño: Forma un arbusto denso y redondeado de 0.6 a 1.2 metros de altura y entre 1 y 1.5 metros de ancho.
  • Follaje: Sus hojas lanceoladas y vellosas son de un color verde grisáceo plateado, con el envés blanco y lanudo. Al tacto recuerdan a la salvia de cocina, pero no tienen su aroma característico.
  • Flores: A finales de la primavera y en verano, produce llamativas flores amarillas doradas en forma de capucha. Estas crecen agrupadas en verticilos globosos que se apilan verticalmente a lo largo de tallos erectos.
  • Fauna: Las flores son un imán para las abejas y polinizadores. Las cabezas de semillas secas aportan una estructura geométrica muy atractiva en invierno y sirven de alimento para las aves.


Cultivo y cuidados básicos

  • Luz: Necesita pleno sol (mínimo 6 horas diarias). Si se planta a la sombra, tiende a estirarse y perder su forma compacta.
  • Suelo: Prospera en suelos pobres, arenosos o pedregosos. El requisito más importante es un drenaje excelente. No tolera los suelos arcillosos pesados ni el encharcamiento invernal, que pudre las raíces.
  • Riego: Es extremadamente resistente a la sequía una vez establecida. Durante el primer año, riega de forma moderada, dejando que la tierra se seque por completo entre riegos.
  • Resistencia: Se mantiene perenne en climas templados y cálidos (zonas USDA 8 a 11). En zonas más frías, se comporta como una planta vivaz: la parte aérea muere con las heladas del invierno y vuelve a brotar desde la raíz en primavera.
  • Plagas: Es muy resistente a plagas y enfermedades. Además, su textura vellosa hace que no sea atractiva para los herbívoros como liebres o conejos.


Mantenimiento y usos en el jardín

Es una opción ideal para xerojardinería, combina a la perfección con plantas como el romero, la lavanda, los agaves y las gramíneas ornamentales.

Para mantener la planta compacta y evitar que se vuelva demasiado leñosa, se recomienda podarla un tercio a finales del invierno o principios de la primavera, justo antes de que empiece a brotar. Si cortas los tallos de las flores marchitas justo después de la primera floración, a menudo estimularás una segunda oleada de flores a finales del verano.

Phlomis fruticosa 3 L

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Phlomis fruticosa, conocida comúnmente como salvia de Jerusalén, es un subarbusto perenne muy resistente, apreciado por su valor ornamental y su excelente tolerancia a la sequía. A pesar de su nombre común, no es una salvia verdadera (género Salvia), sino que pertenece a la familia de las lamiáceas (la familia de la menta) y es nativa del Mediterráneo oriental.


Características principales

  • Tamaño: Forma un arbusto denso y redondeado de 0.6 a 1.2 metros de altura y entre 1 y 1.5 metros de ancho.
  • Follaje: Sus hojas lanceoladas y vellosas son de un color verde grisáceo plateado, con el envés blanco y lanudo. Al tacto recuerdan a la salvia de cocina, pero no tienen su aroma característico.
  • Flores: A finales de la primavera y en verano, produce llamativas flores amarillas doradas en forma de capucha. Estas crecen agrupadas en verticilos globosos que se apilan verticalmente a lo largo de tallos erectos.
  • Fauna: Las flores son un imán para las abejas y polinizadores. Las cabezas de semillas secas aportan una estructura geométrica muy atractiva en invierno y sirven de alimento para las aves.


Cultivo y cuidados básicos

  • Luz: Necesita pleno sol (mínimo 6 horas diarias). Si se planta a la sombra, tiende a estirarse y perder su forma compacta.
  • Suelo: Prospera en suelos pobres, arenosos o pedregosos. El requisito más importante es un drenaje excelente. No tolera los suelos arcillosos pesados ni el encharcamiento invernal, que pudre las raíces.
  • Riego: Es extremadamente resistente a la sequía una vez establecida. Durante el primer año, riega de forma moderada, dejando que la tierra se seque por completo entre riegos.
  • Resistencia: Se mantiene perenne en climas templados y cálidos (zonas USDA 8 a 11). En zonas más frías, se comporta como una planta vivaz: la parte aérea muere con las heladas del invierno y vuelve a brotar desde la raíz en primavera.
  • Plagas: Es muy resistente a plagas y enfermedades. Además, su textura vellosa hace que no sea atractiva para los herbívoros como liebres o conejos.


Mantenimiento y usos en el jardín

Es una opción ideal para xerojardinería, combina a la perfección con plantas como el romero, la lavanda, los agaves y las gramíneas ornamentales.

Para mantener la planta compacta y evitar que se vuelva demasiado leñosa, se recomienda podarla un tercio a finales del invierno o principios de la primavera, justo antes de que empiece a brotar. Si cortas los tallos de las flores marchitas justo después de la primera floración, a menudo estimularás una segunda oleada de flores a finales del verano.

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